Publicado el 20/4/2020
¡Hola, qué tal! ¡Muchas gracias por volver a visitarme! Como siempre te doy la bienvenida a este pequeño rincón, donde entre libros, documentos, legajos, y cajones llenos de pruebas y objetos asombrosos, repaso junto a ti los más misteriosos sucesos. Llevo unos de días pensando en lo que ocurre en lo que podríamos denominar "lugares marcados". ¿Por qué en algunas ubicaciones en las que suceden hechos luctuosos, posteriormente se producen fenómenos extraños? Hoy me gustaría centrar nuestra mirada en uno de esos lugares. Y curiosamente no es un edificio solitario, apartado, tenebroso, que sugestione e incite a sentir escalofríos. Se trata de una construcción relativamente nueva, que fue inaugurado el 13 de junio de 1968, que fue reformada tras los acontecimientos de los que hablaremos, y que en la actualidad ha vuelto a sufrir importantes reformas. Hoy te voy a hablar de un edificio en pleno corazón de la ciudad española de Zaragoza. En una de sus principales avenidas, a 10 minutos de paseo de la basílica del Pilar. Un proyecto que ocupa una superficie de unos 2000 metros cuadrados y 10 plantas, de los arquitectos Teodoro Ríos Usón & José de Yarza García. Un gran hotel de 5 estrellas actualmente propiedad de una importante cadena por el que pasan miles de personas cada año. Que cuando se construyó se bautizó como "Corona de Aragón", que después se llamó Meliá Zaragoza y que ahora es el moderno y recién estrenado INNSIDE by Meliá Zaragoza. Pero, aunque no hablemos de una fría y desangelada mansión victoriana en medio de un páramo o de un islote remoto, este caso también es de los que vienen cargaditos y variados en cuanto a misterios e incógnitas se refiere. Inicialmente hablaremos de un importante incendio, cuando el hotel se denominaba "Corona de Aragón" rodeado de interrogantes y conspiración. Diferentes teorías sobre si el fuego fue accidental, o provocado, y en tal caso, por quién y con qué motivación. Por otro lado, tras el incendio, y posterior reforma del edificio, comenzaron a darse fenómenos paranormales de varios tipos, y vividos y narrados por personas que no tenían nada que ver entre sí. Y concentrados sobre todo en determinadas partes del edificio. Principalmente en una de las habitaciones, la 510, en la que unos meses antes de la última reforma que comenzó en 2018 este curioso que te habla puede presumir de haber pasado una noche. Y digo curioso sabiendo lo que digo. Pues aunque realicé alguna grabación de video ante la posibilidad de obtener alguna psicofonía o algo extraño en las imágenes, soy totalmente incapaz de llamar a eso investigación, y mucho menos denominarme a mí mismo investigador. Como creo haberte dicho, yo no soy un experto en nada, pero soy curioso en muchas cosas. También he de decirte que actualmente, esa habitación ya no existe. La cadena Meliá ha llevado a tal extremo la reforma del establecimiento, que de las 10 plantas del edificio, solo las tres primeras siguen teniendo actividad hotelera. Las plantas de la cuarta a la décima han sido transformadas en viviendas de lujo y el hotel ha pasado de 247 a 102 habitaciones. Pero bueno, dejemos el presente y volemos al pasado. Supongo que tendrás interés en conocer más detalles de lo que ocurrió en el Corona de Aragón. Así que toma asiento mientras te preparo un té caliente, y prepara tus sentidos por si acaso eres tú quien encuentra la pista que desvele el Factor Enigma de este caso. -------------------- Centrémonos en el número 13 de la avenida de César Augusto de Zaragoza, que entonces tenía otro nombre. Se llamaba Vía Imperial. El hotel Corona de Aragón, propiedad de la empresa Turismo Zaragoza S.A., se desperezaba a eso de las 8 de la mañana aquel jueves 12 de Julio de 1979. Según el informe de la jefatura de policía. Se hallaban ocupadas 190 de las 237 habitaciones del establecimiento. Aunque el hecho de que la documentación del registro que debía ser entregada esa mañana, resultara calcinada en el incendio, pudo generar dificultades tanto en el recuento de víctimas como en su posterior identificación. Por esa misma razón, el número de huéspedes que alojaba el hotel varía según la fuente que se consulte, pero podemos estimar una media de 250 personas. A las 8:15 el fuego se originó en la freiduría de la cafetería Formigal, en la planta baja, donde a esa hora se servían los desayunos. La versión oficial dice que la máquina que se utilizaba para la fritura de los churros comenzó a arder. El incendio se expandió de una forma pavorosa, y en pocos minutos el fuego y las llamas, se propagaron por todo el edificio a través de los tubos de ventilación y chimeneas. ¿Ayudado también por otros factores? Parece ser que sí, pero esa opción no se barajó en un principio. Lo sucedido a continuación te lo puedes imaginar. Un edificio sin compartimentar, con revestimientos de madera, moqueta, corcho, con una normativa antincendios bastante más laxa que la actual. Unos bomberos con unos medios limitados e insuficientes para atacar el fuego y efectuar rescates en las plantas altas, y el hecho de que según el sumario del caso, la llamada a los bomberos se produjera a las 8:30, cuando el fuego ya estaba ampliamente propagado, tuvieron como consecuencia un balance total de unos 80 muertos y un número de heridos que superó ampliamente el centenar, a pesar de que por la proximidad del parque de bomberos, estos llegaron al lugar del incendio en poco más de un minuto. A posteriori se detectaron fallos en los sistemas de evacuación, como por ejemplo que las escaleras interiores antincendios no estuviesen debidamente señalizadas ni directamente accesibles para los huéspedes. También hubo algo más que quizá complicó la situación: En cuanto tuvieron conocimiento del incendio, desde la base americana en Zaragoza, hoy en día clausurada, enviaron 30 bomberos, un camión autobomba y un vehículo de rescate, además de dos helicópteros. Los helicópteros se centraron en rescatar a las personas que subieron hasta la piscina de la azotea escapando de las llamas. Por un lado, rescataron a un importante número de personas, pero por otro, el tiro provocado por las aspas de los rotores reavivó el fuego en las plantas superiores del hotel. La mayoría de las muertes se produjeron por asfixia a raíz de la inhalación de humos, y unos pocos cuerpos si se encontraron calcinados. Pero más de un fallecimiento se produjo como consecuencia de caídas. Aunque algunos huéspedes se descolgaron hasta la calle utilizando sabanas anudadas, el pánico a morir abrasados empujó a varias personas a arrojarse desde los balcones. Algunos cayeron sobre lonas desplegadas por los bomberos, pero otros no tuvieron tanta suerte. El trágico destino no tenía en cuenta ni siquiera la edad de las víctimas. Como narraba un bombero en el periódico ABC del día siguiente, "un matrimonio con el afán de salvar a su hijo pequeño lo arrojaron a la lona que sosteníamos nosotros desde debajo. Pero desgraciadamente, el cuerpo del niño rebotó en el alero de la puerta del hotel, estrellándose contra el suelo a nuestro lado. ¡Ha sido horrible! Luego pudimos salvar a los padres con la escalera… ¡si no hubieran perdido los nervios!...» Tristemente conocido es el documento sonoro del reportero de la cadena SER que realizando una crónica desde el lugar de los hechos asiste en directo al momento en el que una señora se lanza al vacío desde una de las habitaciones. El enviado Aurelio Bautista, de la Agencia EFE, recogía el testimonio de un hombre, que derrotado repetía lentamente: «No me volveré a casar, no me volveré a casar.» Ese hombre había perdido a su segunda mujer en el incendio exactamente un año y un día después de que la primera muriese abrasada en el camping de Los Alfaques. A nivel humano, el incendio fue un verdadero drama y existen incluso testimonios que hablan de gente que murió rescatando a otras personas. Podríamos extendernos en narraciones de historias personales que sucedieron en el incendio del hotel Corona de Aragón. Allí había incluso personas bien conocidas. Como el actor Javier de Campos, que fue rescatado por los bomberos. Badiola, jugador del Alavés que iba a ser fichado por el Zaragoza, se encontraba en la ciudad para formalizar el contrato y se alojaba en el hotel junto a parte de la directiva del equipo vitoriano: El señor Lalastra, presidente, El señor Calvo, secretario técnico, y el gerente del Alavés y ex jugador del real Madrid José María Zarraga. Los cuatro "volvieron a nacer" ese día, pero el peor parado fue Badiola. Para huir del fuego se lanzó desde una ventana, y tras sufrir lesiones y no recuperarse emocionalmente dejó el fútbol. Curiosamente Jorge Valdano también debía estar esa noche en el hotel, pero desavenencias con la junta directiva del alavés hicieron que no se presentara en el alojamiento, por lo que se libró del incendio. Eso junto a su supervivencia a un accidente de helicóptero años después le dio un halo de "protegido". Pero este suceso, en ese lugar concreto, en esa fecha concreta, pudo suponer "algo más que un terrible accidente". Existía una circunstancia especial que hacía que la hipótesis de un atentado sobrevolara la investigación. El hecho de ser el único hotel de cinco estrellas de la ciudad y su proximidad con la Academia General Militar en la que se iba a realizar la ceremonia de entrega de despachos a la trigésimo sexta promoción era la razón para que militares de diversa graduación junto a sus familiares se hallasen alojados en el hotel. Se hospedaban en el Corona de Aragón la viuda de Franco, Carmen Polo, su hija Carmen Franco, su yerno Cristóbal Martínez Bordiú, ambos Marqueses de Villaverde, y sus nietos Aránzazu y Jaime. Se encontraban allí pues José Cristóbal, nieto, hijo, y hermano de los susodichos, iba a recibir graduación militar de alférez en dicha ceremonia. Además, entre los reputados militares de la época se encontraba en el hotel el jinete olímpico, teniente coronel Alfonso Queipo de Llano, que falleció en el incendio. Su mujer, la aristócrata Sonsoles Álvarez de Toledo y Urquijo fue posteriormente una de las fundadoras de la Asociación de Víctimas del Terrorismo. La hipótesis del atentado fue ganando peso con el tiempo. Aunque en un principio se negó que se tratara de un ataque terrorista, quizá de hecho, con muchas prisas, pues la misma mañana del incendio esta posibilidad ya fue negada por D. Francisco Laina García, Gobernador Civil de Zaragoza El entre ese mismo día y el siguiente se reciben llamadas en el Heraldo de Aragón y en Radio Bayona reivindicando el atentado por parte de la Banda terrorista ETA y del FRAP, aunque parece ser que oficialmente no se da verosimilitud a dichas llamadas, ya que el día 14, se publica que el gobierno de Adolfo Suarez confirma que se trata de un incendio fortuito. Aquí tenemos dos opciones. Que realmente creyeran que el incendio había sido accidental, o que se quiso tapar, digamos que por el bien general, que había una mano detrás del fuego. En 1980 varios informes, entre ellos uno del Ministerio de defensa, indican que existe una alta probabilidad de que se utilizase algún acelerante como el napalm o algún tipo de material inflamable y acelerante, debido a la velocidad de propagación del fuego y las altas temperaturas que se alcanzaron. También en un informe se esclarecía que el incendio podía haber tenido tres focos de origen simultáneos además de en la churrera: Tras un sofá, en un conducto de humos y junto a un piano. Según publicaba en 2004 el periódico de Aragón, y en 2016 El País, el general Alfonso Armada, que después fue uno de los protagonistas del golpe de estado del 23F, estaba en el hotel, pero salió ileso. Esta información es contradicha por el periodista del Heraldo Ramón J. Campo que asegura, y al que tengo que agradecer que me haya confirmado personalmente este dato, que entrevistó a Armada tras salir de la cárcel por el 23F, y que este no había sido huésped del hotel, pero que había sido enviado al mismo a recoger a militares heridos, y estos le aseguraron que un reguero de acelerantes en las moquetas había propagado el fuego. En su momento Armada fue lo suficientemente concreto como para afirmar que le comentaron que el día antes, se vieron unos individuos "como limpiando alfombras y escaleras". Es más, en su libro "Al servicio de la Corona”, Armada dice que no opinó porque no le correspondía opinar, pero la sensación en Zaragoza fue de Sabotaje, de bárbaro atentado. Si que parece cierto que en el proceso de instrucción del juicio, empleados confirmaron que la noche antes, el servicio habitual de desinfección y desinsectación había permanecido fumigando las instalaciones hasta las 4 de la madrugada. Santiago Pérez Legasa, juez que se encargó de abrir las diligencias civiles del caso, expresó que en un periódico de la época, previamente al incendio se publicó un anuncio que decía: "Mañana se producirá una exhibición de extintores en el hotel Corona de Aragón", y que había llegado a la conclusión de que eso era un mensaje críptico dedicado a los presuntos terroristas para que se produjera el atentado. Tras convencerse de que tras el incendio había un atentado, y no un accidente que pudiese dirimir por la vía civil, eximió de responsabilidad al hotel y las aseguradoras y puso el caso bajo jurisdicción penal. A pesar de esto, el proceso penal se cerró inicialmente en mayo de 1981 en la audiencia provincial de Zaragoza, argumentando que no estaba debidamente justificada la existencia de delito y no había un autor conocido. Desde entonces el caso no ha dejado de ser reabierto y archivado por diferentes instancias de los tribunales, en los que se ha llegado a reconocer como víctimas de atentado a los fallecidos, pero nunca se ha aclarado quién fue responsable de las muertes. Si te parece vamos a hacer un repaso de los posibles culpables que se barajaron. La primera opción podría ser la banda terrorista ETA. La presencia de cargos militares y de parte de la familia Franco podría haber sido un buen objetivo de la banda. Pero los incendios con acelerantes nunca fueron parte de su modus operandi. Si bien en el coche bomba utilizado en el atentado de Hipercor, adosados a los 30 kilos de amonal, dispusieron 200 kilos de una mezcla de gasolina, escamas de jabón y pegamento, una especie de napalm casero. Por otra parte, pese a las dos llamadas reivindicando el atentado por parte de ETA, a las que oficialmente no se les dio relevancia, el grupo terrorista nunca reconoció abiertamente este atentado, y de hecho en su último boletín interno, difundido un mes antes de anunciar su disolución, la banda rechazó explícitamente la comisión de un atentado en el Corona de Aragón. Otro grupo que se planteó fue el FRAP (Frente Revolucionario Antifascista y Patriota). Esta organización de la extrema izquierda española de la que se llegó a decir incluso que había reivindicado el atentado se disolvió oficialmente en 1978, por lo que difícilmente pudo llevar a cabo el atentado del Corona de Aragón en 1979. Se habló de los GRAPO, pero el hecho de que nunca llevasen a cabo atentados de alta complejidad operativa y no utilizasen napalm o productos similares en sus golpes, llevó a descartarlos. También se lanzó la hipótesis de que el atentado pudo ser provocado por algún grupo de extrema derecha, con la intención de que el ejército, al verse atacado de esa manera reaccionase con un golpe de estado que frenase la transición democrática. Pero también es cierto que este tipo de grupos no tenían una gran estructura ni organización. Las mentes más tendentes a la conspiración hablan además de las cloacas del estado y ciertos servicios de inteligencia. Llegando incluso a afirmar que se trató de un atentado de falsa bandera o un autoatentado. Bien es cierto que apoyan esta teoría en que el número de fallecidos es un poco ambiguo, que hay por lo menos un cadáver "duplicado", y tres cadáveres encontrados con documentación falsificada. La documentación falsa podría ser explicada ya que al encontrarse en el hotel personalidades tan destacadas como la viuda de Franco, no hubiera sido extraña la presencia de personal de servicios secretos o del mismo CESID. O incluso que personal militar utilizase documentación falsa por cuestiones de seguridad. En cuanto al cadáver duplicado, José Domingo Pujadas, empresario de Barcelona, falleció en el incendio. Fue declarado desaparecido, y dos días después las autoridades entregaron sus restos a la familia. Fue enterrado en el cementerio barcelonés de Montjuic. Pero el 25 de julio, la prensa publicaba una foto, por orden del juzgado de Zaragoza, solicitando ayuda para la identificación de un cadáver del Corona. Los familiares de José Domingo Pujadas reconocieron por la foto y los datos a su pariente, y se desplazaron a Zaragoza, para recoger un segundo cadáver que llevaron a Barcelona para darle sepultura en el cementerio, donde hasta el año 2000, en que los restos del primer cuerpo fueron depositados en la fosa común, existieron dos tumbas con el mismo nombre. Además de la cifra de víctimas, que baila entre los 73 y los ochenta y pico según la fuente, he encontrado otras informaciones contradictorias en este caso. Por ejemplo, en alguna web se menciona que la churrera no estaba en el hotel, sino que se había estropeado y la estaban reparando en Barcelona. María García Roca, viuda del director comercial Francisco Sidera, que falleció en el incendio, asegura en el documental "Los años del humo", que un hombre que perdió a sus dos hijos y a su mujer, se salvó porque bajó a por churros, y como la churrera del hotel no estaba encendida se fue a la cafetería de enfrente. Cuando volvió, el hotel había empezado a arder. En el mismo documental, Ricardo Checa, Jefe de recepción y Director en funciones el día del incendio, asegura que estando él junto a la recepción atendiendo a dos personas, llegó un camarero apurado pidiendo que avisaran a los bomberos, pues la churrera se había quemado, y no podían apagarla. También he leído en varias fuentes que Fernando García, Jefe de Barra de la cafetería Formigal en la que comenzó el fuego, dice que a las 8:15, el aceite de la churrera comienza a arder y pese a los intentos del personal por apagarla el fuego se descontrola. Luis Granell, corresponsal de Diario 16, llego casi de inmediato al lugar del incendio, pues vivía con sus padres muy cerca del hotel, y se encontró con el cocinero que trabajaba con la churrera, que le dijo: Se me ha prendido fuego, no he podido evitarlo. A su vez, para el Heraldo, Juan José Hinojosa, camarero de la cafetería, dice que esa mañana no fue a trabajar porque se durmió, y cuando se despertó el incendio ya estaba en marcha. Pero que el día anterior había dejado la churrera llena con agua y sosa caustica, que no es inflamable, para limpiarla y posteriormente llenarla con 15 litros de aceite la mañana del incendio. Cosa que él nunca llegó a hacer. Quizá sea posible que, viendo que no llegaba a ocupar su puesto, algún compañero en su lugar limpiase y rellenase la churrera. Desde mi nulo conocimiento de los pormenores, se me ocurren a este respecto esa opción, y alguna más que ya es digna de Agatha Christie o Jessica Fletcher, por lo que mejor no mencionarlas. Otra cuestión que me escama es la de las temperaturas. Yo no soy arquitecto ni ingeniero, pero por un lado, he visto datos que hablan de que en el incendio se alcanzaron temperaturas de 1000 e incluso 1200 grados, y que esas temperaturas son imposibles de alcanzar con los materiales que existían en el hotel. Lo que es una prueba más (aparte de las pruebas químicas que hablaban de exceso de magnesio entre otras cosas) de que existieron elementos externos como el napalm o algún producto similar. Por otro lado Carlos Melgares, bombero que participó en la extinción y ha dado ponencias sobre el incendio, indica que no se atreve a opinar si hubo atentado o no, pero que no cree que se utilizara Napalm, y que la temperatura no pudo ser tan alta, pues el forjado de hormigón se deshace a los 800 grados, y la estructura del edificio aguantó perfectamente. también explica que la rápida propagación del fuego y el humo pudo perfectamente ser posible sin la presencia de acelerantes, a causa de la inexistencia de compartimentación en los espacios, el tipo de materiales y el efecto chimenea en la escalera principal añadido a que al estallar los ventanales en la primera planta se produjo una violenta reacción llamada backdraft en la que los gases concentrados por el fuego en un recinto cerrado se mezclan repentinamente con el aire fresco. ¿Quieres saber algo curioso? El 25 de junio de 1977 hubo un conato de incendio en la churrera del hotel, que fue apagado por los bomberos en pocos minutos con extintores, sin causar grandes daños. ¿Por qué en 1979 los daños tuvieron una escala tan tremendamente superior? Más de 40 años después, las incógnitas siguen ahí. Aunque a nivel personal nos pueda dar en la nariz que aquello fue provocado, o teorizar sobre quién lo provocó, nada se demostró o se quiso demostrar oficialmente entonces, y dudo que nada se pueda demostrar oficialmente a estas alturas. Lo que está claro, y esto no tiene nada que ver con el misterio, es que agarrándose a las sentencias que dijeron que en el incendio habían tomado parte agentes externos, los seguros y la empresa propietaria del hotel no cubrieron indemnizaciones. Y que como no había un culpable, los familiares de las víctimas no fueron resarcidos hasta el año 2000, pero no como víctimas del terrorismo, sino como víctimas de actos que tengan "la finalidad de alterar gravemente la paz y seguridad ciudadana", porque oficialmente, en el Corona de Aragón, no ocurrió un atentado terrorista. Pero no creas que la historia del Corona de Aragón quedó ahí. ¿Te apetece otro té para continuar? -------------------- Si esta primera parte te ha parecido interesante, has de saber que como el Ave Fénix, resurgió de sus cenizas, y fue vendido a una sociedad catalana llamada Limpesa, que lo cedió para su explotación al grupo Rumasa bajo la dirección de su empresa Hoteles Agrupados S.A. Se reinauguró el 26 de marzo de 1982. Se mantuvo la estructura, pero se mejoraron enormemente las medidas de seguridad contra incendios y se potenciaron materiales como mármol, metal y vidrio en detrimento de maderas, corchos… en los elementos decorativos. Más tarde el hotel pasó a ser propiedad del Grupo Sol Meliá, rebautizándolo como Meliá Zaragoza. El edificio volvió a tener reformas el año 2000. Una de las transformaciones más importantes que sufrió el hotel, fue la eliminación de los balcones. Las habitaciones pasaron a tener dos ventanas. Una luna desde media altura hacia arriba, y otra bloqueada desde el suelo hacia arriba. Como si fuese la puerta a un balcón que no existe, pues da a un voladizo. Posteriormente, como te he mencionado antes, cerró por obras a principios de 2018, para reabrir en 2019 con un importantísimo cambio en su estructura, en su decoración y en su concepto de hotel. En marzo de 2020, el hotel volvió a cerrar temporalmente, como muchísimos otros a lo largo y ancho del mundo por la crisis pandémica del Coronavirus. Y no te he contado todo esto por simple curiosidad empresarial o histórica. Quería ponerte en el contexto de que el Corona de Aragón, a pesar de haber cambiado de nombre ha continuado siendo un edificio vivo. Habitado y por el que han pasado miles y miles de personas después de aquel pavoroso incendio. Tanto trabajadores como huéspedes. ¿Y sabes qué? De esos miles y miles de personas, algunos, han tenido experiencias que se pueden considerar extrañas, y que durante todos estos años han sido atribuidas a "algo" que ha permanecido ahí impregnado desde aquel luctuoso suceso. El antiguo corona de Aragón tiene su leyenda de hotel encantado, y esa leyenda es la que ahora voy a contarte. -------------------- Desde siempre hemos oído hablar de sucesos extraños que suceden en lugares en los que anteriormente tuvieron lugar hechos dramáticos . Son lugares concretos. Generalmente muy delimitados. Un edificio, una habitación determinada, un rincón de un pasillo… Es como si una situación que tuviese mucha carga emocional quedase impregnada entre esas paredes. Como si explotásemos un globo lleno de pintura cuyos restos quedasen ahí para el resto de los tiempos. Hay muchas teorías al respecto de por qué sucede esto. Ninguna científicamente probada, pero como siempre te digo, es la magia del factor enigma: Lo que hoy es misterio, mañana puede ser luz. Todo lo que hoy es inexplicable tiene una razón, una causa. Aunque hoy la desconozcamos. Como el rayo y el trueno para los antiguos. Otra cosa es cuánto haya de real y cuanto de leyenda urbana… O incluso de sugestión. Pero es curioso, cuando menos, que en muchas ocasiones, estos fenómenos los sufran personas que no tenían conocimiento previo de la historia del lugar o de la presencia de dichos fenómenos. En el edificio número 13 de la Avenida Cesar Augusto de Zaragoza se han vivido muchos fenómenos. O eso se cuenta. Se habla de presencias y sensaciones en ciertas zonas de servicio y en habitaciones concretas: Algunas de la novena planta y sobre todo de la quinta. La habitación que se considera el epicentro de la actividad es la 510 en la que se dice que fallecieron varias personas. Quizá el caso más conocido de testimonio de estos fenómenos sea el de una azafata de la extinta compañía aérea Aviaco, que al pasar una noche en esa habitación, sintió presencias en el dormitorio. Más de un investigador ha pasado noches en ese hotel, y sobre todo en la "habitación maldita": La 510. Y no son pocas las psicofonías e imágenes con elementos como orbs que se han registrado. Pero la verdad es que entre los numerosos testigos hay un auténtico catálogo de fenómenos extraños en ese hotel: Manillas de puertas que alcanzan altas temperaturas sin razón aparente. Televisores y luces que se apagan y se encienden solas. Teléfonos que suenan pero nadie contesta. Fuertes olores a quemado que aparecen y desaparecen. Ascensores que funcionan solos. Temperaturas excesivamente altas en el interior de las habitaciones. Máquinas de aire acondicionado que en lugar de frío emiten un calor sofocante. Cortinas que se mueven como si ocultasen alguien detrás. Personas que se despiertan en medio de la noche con sensación de agobio y angustia, quemazón en ojos y garganta o incluso dificultad para respirar. Son varias las personas que afirman haber sentido presencias y visto sombras, siluetas, o incluso fantasmas en las instalaciones, como el de algún niño en la zona de cocinas. O personas intentando abrir ventanas en las habitaciones. En ocasiones se ven cosas por el rabillo del ojo que al mirar no están ahí. Estas presencias, llegan en ciertos momentos a provocar efectos físicos, como tirones en las sábanas, o la sensación de peso de que alguien se sienta en el borde de tu cama. Clientes y empleados que sienten que les tocan o incluso les empujan cuando ahí no hay nadie. Huéspedes que estando dentro de su habitación escuchan pasos o carreras en el pasillo o que llaman a su puerta, y al salir no hay nadie. Y además, nadie ha pasado por ahí, pues las luces, que se activan con detectores, no se han encendido. -------------------- Como te he adelantado antes, hace un tiempo, pasé una noche en la habitación 510 del Meliá Zaragoza. Y pese al riesgo de parecer el abuelo cebolleta contando anécdotas personales, voy a hablarte de mi experiencia. Mi acompañante y yo habíamos previsto un viaje a la zona de Cataluña, en la que por cierto teníamos establecido algún destino relacionado con el misterio, del que quizá te hable en alguna otra ocasión, como por ejemplo, pasar una noche de día 11 en la explanada de Montserrat donde el contactado Luis José Grifol convoca a la gente desde 1977 para avistar ovnis. Casualmente, una modificación de última hora en el calendario laboral hizo que el viaje se pudiese alargar un día más. Y aprovechando esta circunstancia, decidimos que podíamos adelantar nuestra salida al día 10, y asi pasar media jornada en Zaragoza, pudiendo así visitar a mi hermana. Las carambolas del destino quisieron que casualmente ella no estuviese en la ciudad esos días, pero en lugar de cambiar de planes, ya que nos apetecía hacer una visita a un par de monumentos Zaragozanos, decidimos reservar noche en un hotel de la ciudad. No fue premeditado que pasáramos la noche en el Meliá. Pero al consultar nuestra web de reservas habitual, este fue uno de los primeros hoteles que nos sugirió. Y el precio era razonable, así que dijimos: ¡Mira que bien, pues pasamos una noche en el antiguo Corona de Aragón!. Esto sería unos 3 días antes del viaje. Esa misma noche, se me pasó por la cabeza que el broche a esa experiencia sería que durmiésemos en la habitación 510. Y esta idea se hizo más presente cuando rebuscando por Internet, me enteré de que a finales de ese año, el hotel se iba a someter a una severa reforma, y esa habitación iba a dejar de existir. Así que sin pensarlo dos veces, escribí al hotel para preguntar si la 510 estaba disponible, y si podíamos cambiar nuestra reserva. Yo había leído de todo: Desde que la habitación estaba clausurada y no se la daban a nadie hasta que la habitación se utilizaba como cualquier otra. No hubo respuesta a esa solicitud, así que dando por hecho que no iba a poder ser, ese 10 de septiembre, a eso de las 4 de la tarde nos presentamos en el hotel. Al hacer el check-in, decidí quemar el último cartucho, y plantear a Imanol, el joven que ese día se hacía cargo de la recepción, la posibilidad de cambiar nuestra reserva para pasar la noche en la 510. Tras una suspicaz mirada, Imanol nos dijo literalmente, que esa habitación no se la daban a cualquiera y que tenía que consultar con el director del hotel, y ahora mismo no estaba allí. Que de momento fuésemos a la habitación que teníamos asignada, que era la 520 y si era posible, ya nos cambiarían después. He de reconocer que la estética del hotel tenía un aspecto elegante, pero un tanto opresivo. Los largos pasillos con zócalo de maderas oscuras, la gruesa alfombra que absorbía el ruido y casi incluso la atmósfera, y los números de las habitaciones enmarcados en dorados óvalos imponían de por sí. A lo cual había que añadir el peso en nuestra mente de todo lo que sabíamos sobre lo que había pasado y supuestamente pasaba entre esas paredes. Al salir del ascensor ya en la quinta planta, la visión del largo corredor cuya luz funcionaba por zonas con sensores, no ayudaban a relajarse demasiado. Entramos a la habitación 520, y pensé: Si ya nos han dado una habitación, no nos van a cambiar después a otra. Además, el recepcionista no va a molestar al director un domingo por la tarde, cuando no está siquiera en el hotel, para decirle que dos colgados quieren dormir en la 510. Pero una pequeña luz de esperanza brillaba en mi interior, así que aunque mi acompañante quería descansar un rato le prohibí deshacer la cama, y ni siquiera abrimos la maleta. Sobre las 5:30 salimos de la habitación para visitar la Basilica del Pilar y la catedral de la Seo sin haber tenido aún noticias de Imanol. Por lo cual, mi esperanza se iba reduciendo. Habían pasado ya las 7 de la tarde cuando recibí una llamada con la que ya no contaba. Era el recepcionista. Había hablado con el director, y le había dicho que teníamos apariencia de personas serias, utilizó la expresión "no tienen pinta de hacer tonterías en la habitación"´. Finalmente, podíamos disponer de la 510 siempre y cuando abonásemos la diferencia en el precio, pues la nuestra era una habitación normal, y la 510 una Junior Suite. Obviamente, llegados a este punto, no nos ibamos a poner a mirar el euro. Era ahora o nunca. Así que a nuestro regreso al hotel, hicimos el cambio. La 510 no estaba en el largo pasillo, sino que a la izquierda del ascensor, unos metros más allá, el corredor hacía un quiebro tras una doble puerta abierta, y como si se tratase de otra ala, se accedía a otra zona de habitaciones, entre ellas la nuestra. Entrar en la habitación de estilo muy clásico fue todo un ritual, que está convenientemente grabado. Tocamos con precaución los pomos no fuesen a quemar y probamos el correcto funcionamiento de las luces del pequeño distribuidor en el que estaba el armario, y que daba acceso a través de dos puertas a un amplio baño con bañera y ducha y a una espaciosa mini suite con enorme cama y zona de estar. No olía a quemado. a tabaco, pues la quinta planta estaba habilitada para fumadores. Las tupidas cortinas cubrían toda la pared del fondo de la habitación desde el techo hasta el suelo, ocultando las dos ventanas. La que llegaba de suelo a techo, y la que llegaba de media altura al techo. Con las ventanas advertimos un pequeño detalle. Siempre había oído que estas estaban permanentemente bloqueadas y no se podían abrir. Pues bien. Evidentemente, en las dos habitaciones la ventana que llegaba desde el suelo hasta casi el techo, como si fuese una puerta, estaba cerrada con llave. Pues en caso de abrirla y asomarnos correríamos grave riesgo de caer al vacío. Pero la otra ventana, la que empieza por encima de la cintura, y que no encierra aparentemente peligro alguno, en la 520 se podía abrir perfectamente, pero en la 510 no. ¿Casualidad? También había oído que las habitaciones estaban insonorizadas. No es cierto. Los ruidos del pasillo se oían sin problema. Y el sonido de la calle, bastante atenuado, pero también. No recuerdo ruido de las habitaciones contiguas, pero quizá estaban desocupadas. Lo que si es verdad es que entre la moqueta, las gruesas cortinas, y el revestimiento de la pared que era textil, todos los ruidos sonaban muy secos. Como absorbidos. Me llamó la atención que había muchos espejos. El cabecero era un enorme paño de espejo, sobre el que reposaba centrado otro espejo ovalado más pequeño que estaba enmarcado con una gruesa y barroca moldura dorada. A los costados del cabecero había dos paneles de resina imitando a madera tallada también dorados. Por cierto, he llegado a ver un par de lotes de esos paneles imitando a madera que alguien ha debido rescatar de la reformas en una conocida página web de subastas. Si te das prisa, igual todavía puedas comprar alguno. Quizá uno de ellos fuese de la 510… Pero volviendo a los espejos, todos estaban enfrentados: El del cabecero con el de una cómoda que había frente a la cama. En el pasillo el del armario con el del recibidor e incluso en el baño. Los espejos enfrentados crean efectos ópticos extraños , sobre todo con poca luz. Tras el examen de la habitación, decidimos salir a cenar, dejando una cámara grabando. La camara grabó una hora en nightshot . Esa grabación está subida a la red, si tienes curiosidad, puedes verla desde mi web elfactorenigma.com . Para no influir por si la quieres analizar, no diré si he descubierto algo o no en el audio o en el video. Al volver, estuvimos viendo un conocido programa de televisión que se emite los domingos por la noche, y después nos dispusimos a dormir con toda nuestra carga de sugestión. Supongo que después de toda esta historia querrás saber si esa noche ocurrió algo… Pues no. ¿O si? Es cierto que esa noche me desperté un par de veces, lo cual no es muy extraño cuando duermo en un sitio que no es mi cama. Pero hubo un par de detalles dignos de mencionar. No recuerdo haber sentido calor, pero es cierto que una de las veces que me desperté, estaba sudando. Lo curioso es que no estaba sudando por la parte del cuerpo pegada al colchón, sino por la que estaba hacia arriba. Y el termostato del aire acondicionado estaba a 21 grados, el aire solo se encendía en algunos momentos, por lo que la temperatura estaba en general por debajo de lo que teníamos programado. Creo que he mencionado que la cama era extra ancha. No exagero si digo que cabíamos 4 personas. Pues mi acompañante me dijo al día siguiente que en un momento entre sueños tuvo la sensación de que había alguien más tumbado entre nosotros. Pero lo achaca a la sugestión y al estado de duermevela. En un momento en el que no estaba dormido del todo, pero tampoco completamente despierto, yo sentí un toque en mi mano, como si me dieran manotazo. Pero doy por hecho que fue mi acompañante. Por lo cual no puedo decir que fuese una noche tranquila, pero tampoco pasó nada que podamos considerar inexplicable. Por la mañana, nos levantamos y nos duchamos, ninguno notó que el agua repentinamente abrasase ni nada similar. Eso si. Había muy poca presión en los grifos. Nos preparamos, recogimos, salimos de la habitación, disfrutamos del desayuno en el buffet (que ahora no recuerdo si había o no churros) , pagamos la cuenta y nos marchamos rumbo a Montserrat. --------------------
Programa 1x04 Conspiración y fantasmas en el hotel Corona de Aragón.
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Programa 1x04 Conspiración y fantasmas en el hotel Corona de Aragón.
Publicado el 20/4/2020
¡Hola, qué tal! ¡Muchas gracias por volver a visitarme! Como siempre te doy la bienvenida a este pequeño rincón, donde entre libros, documentos, legajos, y cajones llenos de pruebas y objetos asombrosos, repaso junto a ti los más misteriosos sucesos. Llevo unos de días pensando en lo que ocurre en lo que podríamos denominar "lugares marcados". ¿Por qué en algunas ubicaciones en las que suceden hechos luctuosos, posteriormente se producen fenómenos extraños? Hoy me gustaría centrar nuestra mirada en uno de esos lugares. Y curiosamente no es un edificio solitario, apartado, tenebroso, que sugestione e incite a sentir escalofríos. Se trata de una construcción relativamente nueva, que fue inaugurado el 13 de junio de 1968, que fue reformada tras los acontecimientos de los que hablaremos, y que en la actualidad ha vuelto a sufrir importantes reformas. Hoy te voy a hablar de un edificio en pleno corazón de la ciudad española de Zaragoza. En una de sus principales avenidas, a 10 minutos de paseo de la basílica del Pilar. Un proyecto que ocupa una superficie de unos 2000 metros cuadrados y 10 plantas, de los arquitectos Teodoro Ríos Usón & José de Yarza García. Un gran hotel de 5 estrellas actualmente propiedad de una importante cadena por el que pasan miles de personas cada año. Que cuando se construyó se bautizó como "Corona de Aragón", que después se llamó Meliá Zaragoza y que ahora es el moderno y recién estrenado INNSIDE by Meliá Zaragoza. Pero, aunque no hablemos de una fría y desangelada mansión victoriana en medio de un páramo o de un islote remoto, este caso también es de los que vienen cargaditos y variados en cuanto a misterios e incógnitas se refiere. Inicialmente hablaremos de un importante incendio, cuando el hotel se denominaba "Corona de Aragón" rodeado de interrogantes y conspiración. Diferentes teorías sobre si el fuego fue accidental, o provocado, y en tal caso, por quién y con qué motivación. Por otro lado, tras el incendio, y posterior reforma del edificio, comenzaron a darse fenómenos paranormales de varios tipos, y vividos y narrados por personas que no tenían nada que ver entre sí. Y concentrados sobre todo en determinadas partes del edificio. Principalmente en una de las habitaciones, la 510, en la que unos meses antes de la última reforma que comenzó en 2018 este curioso que te habla puede presumir de haber pasado una noche. Y digo curioso sabiendo lo que digo. Pues aunque realicé alguna grabación de video ante la posibilidad de obtener alguna psicofonía o algo extraño en las imágenes, soy totalmente incapaz de llamar a eso investigación, y mucho menos denominarme a mismo investigador. Como creo haberte dicho, yo no soy un experto en nada, pero soy curioso en muchas cosas. También he de decirte que actualmente, esa habitación ya no existe. La cadena Meliá ha llevado a tal extremo la reforma del establecimiento, que de las 10 plantas del edificio, solo las tres primeras siguen teniendo actividad hotelera. Las plantas de la cuarta a la décima han sido transformadas en viviendas de lujo y el hotel ha pasado de 247 a 102 habitaciones. Pero bueno, dejemos el presente y volemos al pasado. Supongo que tendrás interés en conocer más detalles de lo que ocurrió en el Corona de Aragón. Así que toma asiento mientras te preparo un caliente, y prepara tus sentidos por si acaso eres quien encuentra la pista que desvele el Factor Enigma de este caso. -------------------- Centrémonos en el número 13 de la avenida de César Augusto de Zaragoza, que entonces tenía otro nombre. Se llamaba Vía Imperial. El hotel Corona de Aragón, propiedad de la empresa Turismo Zaragoza S.A., se desperezaba a eso de las 8 de la mañana aquel jueves 12 de Julio de 1979. Según el informe de la jefatura de policía. Se hallaban ocupadas 190 de las 237 habitaciones del establecimiento. Aunque el hecho de que la documentación del registro que debía ser entregada esa mañana, resultara calcinada en el incendio, pudo generar dificultades tanto en el recuento de víctimas como en su posterior identificación. Por esa misma razón, el número de huéspedes que alojaba el hotel varía según la fuente que se consulte, pero podemos estimar una media de 250 personas. A las 8:15 el fuego se originó en la freiduría de la cafetería Formigal, en la planta baja, donde a esa hora se servían los desayunos. La versión oficial dice que la máquina que se utilizaba para la fritura de los churros comenzó a arder. El incendio se expandió de una forma pavorosa, y en pocos minutos el fuego y las llamas, se propagaron por todo el edificio a través de los tubos de ventilación y chimeneas. ¿Ayudado también por otros factores? Parece ser que sí, pero esa opción no se barajó en un principio. Lo sucedido a continuación te lo puedes imaginar. Un edificio sin compartimentar, con revestimientos de madera, moqueta, corcho, con una normativa antincendios bastante más laxa que la actual. Unos bomberos con unos medios limitados e insuficientes para atacar el fuego y efectuar rescates en las plantas altas, y el hecho de que según el sumario del caso, la llamada a los bomberos se produjera a las 8:30, cuando el fuego ya estaba ampliamente propagado, tuvieron como consecuencia un balance total de unos 80 muertos y un número de heridos que superó ampliamente el centenar, a pesar de que por la proximidad del parque de bomberos, estos llegaron al lugar del incendio en poco más de un minuto. A posteriori se detectaron fallos en los sistemas de evacuación, como por ejemplo que las escaleras interiores antincendios no estuviesen debidamente señalizadas ni directamente accesibles para los huéspedes. También hubo algo más que quizá complicó la situación: En cuanto tuvieron conocimiento del incendio, desde la base americana en Zaragoza, hoy en día clausurada, enviaron 30 bomberos, un camión autobomba y un vehículo de rescate, además de dos helicópteros. Los helicópteros se centraron en rescatar a las personas que subieron hasta la piscina de la azotea escapando de las llamas. Por un lado, rescataron a un importante número de personas, pero por otro, el tiro provocado por las aspas de los rotores reavivó el fuego en las plantas superiores del hotel. La mayoría de las muertes se produjeron por asfixia a raíz de la inhalación de humos, y unos pocos cuerpos si se encontraron calcinados. Pero más de un fallecimiento se produjo como consecuencia de caídas. Aunque algunos huéspedes se descolgaron hasta la calle utilizando sabanas anudadas, el pánico a morir abrasados empujó a varias personas a arrojarse desde los balcones. Algunos cayeron sobre lonas desplegadas por los bomberos, pero otros no tuvieron tanta suerte. El trágico destino no tenía en cuenta ni siquiera la edad de las víctimas. Como narraba un bombero en el periódico ABC del día siguiente, "un matrimonio con el afán de salvar a su hijo pequeño lo arrojaron a la lona que sosteníamos nosotros desde debajo. Pero desgraciadamente, el cuerpo del niño rebotó en el alero de la puerta del hotel, estrellándose contra el suelo a nuestro lado. ¡Ha sido horrible! Luego pudimos salvar a los padres con la escalera… ¡si no hubieran perdido los nervios!...» Tristemente conocido es el documento sonoro del reportero de la cadena SER que realizando una crónica desde el lugar de los hechos asiste en directo al momento en el que una señora se lanza al vacío desde una de las habitaciones. El enviado Aurelio Bautista, de la Agencia EFE, recogía el testimonio de un hombre, que derrotado repetía lentamente: «No me volveré a casar, no me volveré a casar.» Ese hombre había perdido a su segunda mujer en el incendio exactamente un año y un día después de que la primera muriese abrasada en el camping de Los Alfaques. A nivel humano, el incendio fue un verdadero drama y existen incluso testimonios que hablan de gente que murió rescatando a otras personas. Podríamos extendernos en narraciones de historias personales que sucedieron en el incendio del hotel Corona de Aragón. Allí había incluso personas bien conocidas. Como el actor Javier de Campos, que fue rescatado por los bomberos. Badiola, jugador del Alavés que iba a ser fichado por el Zaragoza, se encontraba en la ciudad para formalizar el contrato y se alojaba en el hotel junto a parte de la directiva del equipo vitoriano: El señor Lalastra, presidente, El señor Calvo, secretario técnico, y el gerente del Alavés y ex jugador del real Madrid José María Zarraga. Los cuatro "volvieron a nacer" ese día, pero el peor parado fue Badiola. Para huir del fuego se lanzó desde una ventana, y tras sufrir lesiones y no recuperarse emocionalmente dejó el fútbol. Curiosamente Jorge Valdano también debía estar esa noche en el hotel, pero desavenencias con la junta directiva del alavés hicieron que no se presentara en el alojamiento, por lo que se libró del incendio. Eso junto a su supervivencia a un accidente de helicóptero años después le dio un halo de "protegido". Pero este suceso, en ese lugar concreto, en esa fecha concreta, pudo suponer "algo más que un terrible accidente". Existía una circunstancia especial que hacía que la hipótesis de un atentado sobrevolara la investigación. El hecho de ser el único hotel de cinco estrellas de la ciudad y su proximidad con la Academia General Militar en la que se iba a realizar la ceremonia de entrega de despachos a la trigésimo sexta promoción era la razón para que militares de diversa graduación junto a sus familiares se hallasen alojados en el hotel. Se hospedaban en el Corona de Aragón la viuda de Franco, Carmen Polo, su hija Carmen Franco, su yerno Cristóbal Martínez Bordiú, ambos Marqueses de Villaverde, y sus nietos Aránzazu y Jaime. Se encontraban allí pues José Cristóbal, nieto, hijo, y hermano de los susodichos, iba a recibir graduación militar de alférez en dicha ceremonia. Además, entre los reputados militares de la época se encontraba en el hotel el jinete olímpico, teniente coronel Alfonso Queipo de Llano, que falleció en el incendio. Su mujer, la aristócrata Sonsoles Álvarez de Toledo y Urquijo fue posteriormente una de las fundadoras de la Asociación de Víctimas del Terrorismo. La hipótesis del atentado fue ganando peso con el tiempo. Aunque en un principio se negó que se tratara de un ataque terrorista, quizá de hecho, con muchas prisas, pues la misma mañana del incendio esta posibilidad ya fue negada por D. Francisco Laina García, Gobernador Civil de Zaragoza El entre ese mismo día y el siguiente se reciben llamadas en el Heraldo de Aragón y en Radio Bayona reivindicando el atentado por parte de la Banda terrorista ETA y del FRAP, aunque parece ser que oficialmente no se da verosimilitud a dichas llamadas, ya que el día 14, se publica que el gobierno de Adolfo Suarez confirma que se trata de un incendio fortuito. Aquí tenemos dos opciones. Que realmente creyeran que el incendio había sido accidental, o que se quiso tapar, digamos que por el bien general, que había una mano detrás del fuego. En 1980 varios informes, entre ellos uno del Ministerio de defensa, indican que existe una alta probabilidad de que se utilizase algún acelerante como el napalm o algún tipo de material inflamable y acelerante, debido a la velocidad de propagación del fuego y las altas temperaturas que se alcanzaron. También en un informe se esclarecía que el incendio podía haber tenido tres focos de origen simultáneos además de en la churrera: Tras un sofá, en un conducto de humos y junto a un piano. Según publicaba en 2004 el periódico de Aragón, y en 2016 El País, el general Alfonso Armada, que después fue uno de los protagonistas del golpe de estado del 23F, estaba en el hotel, pero salió ileso. Esta información es contradicha por el periodista del Heraldo Ramón J. Campo que asegura, y al que tengo que agradecer que me haya confirmado personalmente este dato, que entrevistó a Armada tras salir de la cárcel por el 23F, y que este no había sido huésped del hotel, pero que había sido enviado al mismo a recoger a militares heridos, y estos le aseguraron que un reguero de acelerantes en las moquetas había propagado el fuego. En su momento Armada fue lo suficientemente concreto como para afirmar que le comentaron que el día antes, se vieron unos individuos "como limpiando alfombras y escaleras". Es más, en su libro "Al servicio de la Corona”, Armada dice que no opinó porque no le correspondía opinar, pero la sensación en Zaragoza fue de Sabotaje, de bárbaro atentado. Si que parece cierto que en el proceso de instrucción del juicio, empleados confirmaron que la noche antes, el servicio habitual de desinfección y desinsectación había permanecido fumigando las instalaciones hasta las 4 de la madrugada. Santiago Pérez Legasa, juez que se encargó de abrir las diligencias civiles del caso, expresó que en un periódico de la época, previamente al incendio se publicó un anuncio que decía: "Mañana se producirá una exhibición de extintores en el hotel Corona de Aragón", y que había llegado a la conclusión de que eso era un mensaje críptico dedicado a los presuntos terroristas para que se produjera el atentado. Tras convencerse de que tras el incendio había un atentado, y no un accidente que pudiese dirimir por la vía civil, eximió de responsabilidad al hotel y las aseguradoras y puso el caso bajo jurisdicción penal. A pesar de esto, el proceso penal se cerró inicialmente en mayo de 1981 en la audiencia provincial de Zaragoza, argumentando que no estaba debidamente justificada la existencia de delito y no había un autor conocido. Desde entonces el caso no ha dejado de ser reabierto y archivado por diferentes instancias de los tribunales, en los que se ha llegado a reconocer como víctimas de atentado a los fallecidos, pero nunca se ha aclarado quién fue responsable de las muertes. Si te parece vamos a hacer un repaso de los posibles culpables que se barajaron. La primera opción podría ser la banda terrorista ETA. La presencia de cargos militares y de parte de la familia Franco podría haber sido un buen objetivo de la banda. Pero los incendios con acelerantes nunca fueron parte de su modus operandi. Si bien en el coche bomba utilizado en el atentado de Hipercor, adosados a los 30 kilos de amonal, dispusieron 200 kilos de una mezcla de gasolina, escamas de jabón y pegamento, una especie de napalm casero. Por otra parte, pese a las dos llamadas reivindicando el atentado por parte de ETA, a las que oficialmente no se les dio relevancia, el grupo terrorista nunca reconoció abiertamente este atentado, y de hecho en su último boletín interno, difundido un mes antes de anunciar su disolución, la banda rechazó explícitamente la comisión de un atentado en el Corona de Aragón. Otro grupo que se planteó fue el FRAP (Frente Revolucionario Antifascista y Patriota). Esta organización de la extrema izquierda española de la que se llegó a decir incluso que había reivindicado el atentado se disolvió oficialmente en 1978, por lo que difícilmente pudo llevar a cabo el atentado del Corona de Aragón en 1979. Se habló de los GRAPO, pero el hecho de que nunca llevasen a cabo atentados de alta complejidad operativa y no utilizasen napalm o productos similares en sus golpes, llevó a descartarlos. También se lanzó la hipótesis de que el atentado pudo ser provocado por algún grupo de extrema derecha, con la intención de que el ejército, al verse atacado de esa manera reaccionase con un golpe de estado que frenase la transición democrática. Pero también es cierto que este tipo de grupos no tenían una gran estructura ni organización. Las mentes más tendentes a la conspiración hablan además de las cloacas del estado y ciertos servicios de inteligencia. Llegando incluso a afirmar que se trató de un atentado de falsa bandera o un autoatentado. Bien es cierto que apoyan esta teoría en que el número de fallecidos es un poco ambiguo, que hay por lo menos un cadáver "duplicado", y tres cadáveres encontrados con documentación falsificada. La documentación falsa podría ser explicada ya que al encontrarse en el hotel personalidades tan destacadas como la viuda de Franco, no hubiera sido extraña la presencia de personal de servicios secretos o del mismo CESID. O incluso que personal militar utilizase documentación falsa por cuestiones de seguridad. En cuanto al cadáver duplicado, José Domingo Pujadas, empresario de Barcelona, falleció en el incendio. Fue declarado desaparecido, y dos días después las autoridades entregaron sus restos a la familia. Fue enterrado en el cementerio barcelonés de Montjuic. Pero el 25 de julio, la prensa publicaba una foto, por orden del juzgado de Zaragoza, solicitando ayuda para la identificación de un cadáver del Corona. Los familiares de José Domingo Pujadas reconocieron por la foto y los datos a su pariente, y se desplazaron a Zaragoza, para recoger un segundo cadáver que llevaron a Barcelona para darle sepultura en el cementerio, donde hasta el año 2000, en que los restos del primer cuerpo fueron depositados en la fosa común, existieron dos tumbas con el mismo nombre. Además de la cifra de víctimas, que baila entre los 73 y los ochenta y pico según la fuente, he encontrado otras informaciones contradictorias en este caso. Por ejemplo, en alguna web se menciona que la churrera no estaba en el hotel, sino que se había estropeado y la estaban reparando en Barcelona. María García Roca, viuda del director comercial Francisco Sidera, que falleció en el incendio, asegura en el documental "Los años del humo", que un hombre que perdió a sus dos hijos y a su mujer, se salvó porque bajó a por churros, y como la churrera del hotel no estaba encendida se fue a la cafetería de enfrente. Cuando volvió, el hotel había empezado a arder. En el mismo documental, Ricardo Checa, Jefe de recepción y Director en funciones el día del incendio, asegura que estando él junto a la recepción atendiendo a dos personas, llegó un camarero apurado pidiendo que avisaran a los bomberos, pues la churrera se había quemado, y no podían apagarla. También he leído en varias fuentes que Fernando García, Jefe de Barra de la cafetería Formigal en la que comenzó el fuego, dice que a las 8:15, el aceite de la churrera comienza a arder y pese a los intentos del personal por apagarla el fuego se descontrola. Luis Granell, corresponsal de Diario 16, llego casi de inmediato al lugar del incendio, pues vivía con sus padres muy cerca del hotel, y se encontró con el cocinero que trabajaba con la churrera, que le dijo: Se me ha prendido fuego, no he podido evitarlo. A su vez, para el Heraldo, Juan José Hinojosa, camarero de la cafetería, dice que esa mañana no fue a trabajar porque se durmió, y cuando se despertó el incendio ya estaba en marcha. Pero que el día anterior había dejado la churrera llena con agua y sosa caustica, que no es inflamable, para limpiarla y posteriormente llenarla con 15 litros de aceite la mañana del incendio. Cosa que él nunca llegó a hacer. Quizá sea posible que, viendo que no llegaba a ocupar su puesto, algún compañero en su lugar limpiase y rellenase la churrera. Desde mi nulo conocimiento de los pormenores, se me ocurren a este respecto esa opción, y alguna más que ya es digna de Agatha Christie o
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