Publicado el 23/11/2019
¿Hola? ¿Hay alguien? ¡Me ha parecido escuchar un ruido! ¡Hola! ¿Qué tal? ¿Llevas mucho tiempo ahí? Estaba detrás revisando unos papeles. ¿Has llegado hasta aquí por casualidad? Bueno, ya que has venido, las normas de hospitalidad me hacen invitarte a una taza de caliente. Soy Txelu Muñoz y me gustaría darte la bienvenida a este pequeño rincón en el que paso las horas. No suelo recibir muchas visitas en este lugar. Aquí es donde me gusta pasar el tiempo leyendo, aprendiendo, curioseando… Quizá pueda compartir alguna de mis historias contigo. Tengo la filosofía de que todo lo que llamamos misterio, en el fondo no lo es. En realidad todo obedece a una o varias causas, aunque en este momento, ahora, como humanidad o como individuos las desconozcamos. Tomemos como ejemplo que hace unos siglos la circulación de la sangre era un misterio, que poco a poco fueron resolviendo entre René Descartes, Miguel Servet, William Harvey, y algunos otros. ¿Quién nos dice que dentro de un tiempo nadie descubrirá a qué causas obedecen los fantasmas o los ovnis? ¿O qué hace que tengamos premoniciones y que existan personas con ciertas sensibilidades inexplicables? ¿Qué son y qué provoca las posesiones y las abducciones? ¿Qué hay de cierto en las conspiraciones? ¿A qué responde el anhelo que se esconde detrás de la fe y las religiones? Todas y cada una de las incógnitas que nos plantean los misterios, tienen una respuesta que desconocemos pero que está ahí. Quizá el tiempo, las ciencias o la evolución, o quien sabe si la propia trascendencia que es en misma un misterio, vayan desvelando todos esos secretos. Esos secretos a los que yo llamo "El Factor Enigma". Mientras tanto, yo, pobre y mortal ignorante, solo aspiro a emocionarme con las cosas pequeñas que cada día nos rodean. Algunas me maravillan, otras me asombran. Las hay incluso que me aterran, y más de una me parece tan increíble que llego hasta a dudar de su veracidad. Hoy estaba asombrándome con un caso muy interesante. Como nos acabamos de conocer, puede que aún no sepas que el misterio que más llama mi atención es el de los OVNIs. Quizá sea porque en lo más profundo de mí, estoy plenamente convencido de que no se ven causados por un único Factor Enigma. Creo que dentro de nuestra ignorancia, hemos metido en un mismo saco distintos fenómenos, que en algunas ocasiones tienen cosas en común, y en otras son radicalmente distintos unos de los otros. Atrás quedaron las dudas de si los OVNIS existen o no. Para cualquier persona medianamente informada, es más que evidente y está sobradamente demostrado que existen. ¿Qué son los OVNIS? Ahí está la gran pregunta. Yo la formularía de otra forma… ¿Qué-s son los OVNIS? Piénsalo. Quizá algún día hablemos sobre ello. Como te decía hoy estaba revisando unos papeles referentes a un caso en el que el protagonismo recae en un objeto volador no identificado. Esos papeles son 4 folios que conforman el Expediente ovni 68 1104 del ejercito español, desclasificado por el Mando Operativo Aereo en 1.992. Sinceramente, no dice gran cosa, como muchos de los informes desclasificados: Apenas dos páginas de transcripción de la conversación por radio entre el Centro de Control aereo de Barcelona y el vuelo 249 de Iberia del día 4 de Noviembre de 1968. Nada especialmente reseñable. Pero según el comandante que gobernaba ese vuelo, lo importante ha sido mutilado de ese informe. El suceso me parece realmente alucinante, y de haber sucedido tal y como narra el principal testigo, a nadie le puede quedar duda de que aquello a lo que se enfrentó, era un objeto tecnológico, inteligentemente controlado. ¿De qué objeto se trataba? ¿Quién lo había fabricado y quién lo controlaba? He ahí el Factor Enigma de este caso. ----------------------------- El 4 de Noviembre de 1968, un caravelle con el indicativo IB 249, procedía en vuelo Londres - Alicante por la aerovía Bravo 31 . A los mandos el Comandante Juan Ignacio Lorenzo Torres, junto al segundo piloto Juan Celdrán García. En cabina les acompañaba el mecánico de vuelo José Cuenca Paneque. Alrededor de las 18:20, recibieron orden desde el centro de control de Barcelona, de abandonar el nivel 310 (31.000 pies) y descender a 280 (28.000 pies) para cruzarse con un vuelo de la desaparecida aerolinea British Caledonian. Acababan de servirles la cena, y la mala suerte quiso que a nivel 280 encontrasen turbulencias, por lo cual el comandante pidió al segundo que estuviese atento para localizar el tráfico que venía en dirección opuesta, y poder volver a la altitud inicial. Juan Celdrán observó una luz, pero no eran las luces de navegación del British Caledonian. Se trataba de una luz enorme, que se aproximaba a ellos a una velocidad endiablada y en rumbo de colisión. El momento vivido en cabina debió ser tan angustioso que llegaron a arrojar las bandejas de la cena. Aquel objeto imposible rompió todas las leyes físicas y legales de la aeronáutica: Se detuvo abruptamente a 10 metros del morro del caravelle y se mantuvo en esa posición durante un momento. Bueno, maticemos esto: El objeto no se detuvo. Teniendo en cuenta que la velocidad de crucero media del caravelle era de 600 km/ hora, el ovni voló en rumbo de colisión a una velocidad indeterminada, pero muy rápida, y sin transición aparente metió una marcha atrás exactamente a la misma velocidad que llevaba el avión. Cualquier diferencia, a esa distancia y a esa velocidad, hubiera supuesto el impacto seguro. Era evidente que ese objeto, fuese lo que fuese, maniobraba con inteligencia, además de con una pasmosa agilidad. Se trataba de una luz central del tamaño de un balón grande, y otras dos luces más pequeñas e iguales entre sí, a los lados. En el interior del foco central, pudieron observar una especie de conductos similares a venas, por las que circulaba un líquido o algo similar. Según palabras de Juan Ignacio Lorenzo Torres, podríamos compararlo con un ojo humano. Las luces a los costados tenían el mismo color azulado/cobrizo que la grande, pero no se observaban los conductos similares a venas. Nunca llegaron a saber a ciencia cierta si se trataba de un único objeto o eran tres que evolucionaban al unísono. Aunque posteriormente se supo que los radares militares habían detectado tres ecos diferenciados. De este documento se concluye que la cobertura radar del Centro de Control de Barcelona sólo alcanzaba las 60 millas. Pero la aeronave se encontraba a 100 millas de la aeroayuda VOR de Barcelona, por lo que en sus pantallas no podían ver nada. De todas formas, iban a consultar la cobertura radar militar nacional. También tocaron el timbre para llamar a la tripulación de cabina, y la azafata que entró se llevó un buen susto al observar las evoluciones del objeto. Pues enseguida esas luces comenzaron a jugar alrededor del avión como quisieron. Subiendo, bajando, acercándose, alejandose y trazando maniobras ahora rectas, y ahora parabólicas,… En cuanto el objeto volvió a estabilizarse frente al morro, y tras los intentos de comunicación por radio que no obtuvieron respuesta ni en español ni en inglés, el comandante probó a establecer un código con las luces de rodadura, de forma que un destello significaba "si" y dos destellos dignificaban "no". Increíblemente el objeto comenzó a responder a las interpelaciones del comandante intensificando y reduciendo su luminosidad. Confirmó que era un objeto tripulado, que provenía de nuestra misma galaxia, que tenía intenciones amistosas,… y así hasta aproximadamente 20 preguntas. Finalmente, tras unos 10 minutos de avistamiento, el objeto salió despedido en dirección a África, y el Caravelle tomó tierra en Alicante sin más novedad. Por ahorrarse problemas, la tripulación decidió no informar oficialmente de lo sucedido. ----------------------------- Vaya por delante que el comandante Juan Ignacio Lorenzo Torres era un reputado piloto que en el momento del suceso ya contaba con más de 20.000 horas de vuelo. Primero como Oficial de la Fuerza Aérea Española, piloto de combate en el Sáhara y Comandante de Iberia y que posteriormente llegaría a Director de escuela de aviación. Como curiosidad podríamos comentar el chascarrillo de que fue apodado como "el cabra" por don Juan Carlos primero, del cual fue compañero de promoción en 1959, en la academia General del aire en San Javier, Murcia. A pesar de que como he dicho, la tripulación del vuelo IB 249 tomó la decisión de no informar oficialmente de lo sucedido, la maquinaria del ejército comenzó a funcionar. Y es en este punto cuando el misterio OVNI, se viene a complicar con otro misterio intrínsecamente ligado a este: El de la teoría de conspiración que dice que los ejércitos y las altas esferas de los gobiernos nos ocultan información sobre los OVNIS. La mañana siguiente al suceso, el comandante volaba Alicante- Barcelona - Madrid. Al aterrizar en Barcelona, el conductor del vehículo follow-me que guía los aviones por las pistas de rodaje hasta el parking, le pasó un aviso: El Teniente coronel Antonio Aleu Padreny, responsable a la sazón de la Red de Alerta y Control en el area de Barcelona le convocaba a una reunión inmediata. Ante su sorpresa, el Teniente Coronel le interrogó profusamente sobre el encuentro OVNI del día anterior. Y a medida que el comandante Lorenzo Torres le iba dando información, la euforia de Aleu iba en aumento. Finalmente reconoció que la cobertura radar del Este español, con los radares de los escuadrones de vigilancia aerea Siesta, Samba, Kansas, y Embargo habían detectado tres ecos desconocidos, que durante un tiempo se movieron al unísono, pero posteriormente se dividieron en tres trayectorias distintas. Incluso el radar Bolero, en constantina, Sevilla, llegó a detectar los objetos. Su confirmación estuvo incluso documentada: Le mostró las tiras de papel en las que se mostraban los datos de radar. Juan Ignacio Lorenzo Torres tuvo la osadía de pedir una copia de aquellos datos, que ante su asombro, le fue entregada, con la única condición de que fuese discreto con el tema. A raiz de otro caso OVNI que se registró el 25 febrero de 1969 en un vuelo de Palma a Barajas, y en el que se vió implicado el mismo mecánico de vuelo, José Cuenca Paneque, el suceso del IB 249 saltó a la prensa. El teniente coronel Ugarte, que fue nombrado juez instructor para realizar el informe sobre el caso del vuelo Palma-Barajas, y otro militar, se presentaron en el domicilio de Juan Ignacio Lorenzo Torres en Madrid, y le solicitaron la entrega inmediata de "eso que usted tiene y nos pertenece". El comandante no pudo hacer otra cosa que entregarles los datos de radar, pues sabía que estaba en juego su carrera. ----------------------------- Volvamos a los papeles que yo estaba revisando cuando has llegado. Si, si, el informe desclasificado por el Mando Operativo Aereo en 1992. Si el ejercito disponía de la evidencia de esos contactos de radar, ¿Por qué no lo menciona en el informe? ¿Por qué en la documentación solo aparecen las conversaciones del vuelo con Control Barcelona, por cierto, incompletas? ¿Dónde están las conversaciones con Control Valencia? ¿Y con Kansas, el radar de Aitana, con el que Juan Ignacio Lorenzo Torres asegura que se comunicó? ¿Y por qué no aparecen registradas las preguntas del comandante Juan Ignacio Lorenzo Torres al objeto? Si fueron realizadas en la frecuencia de emergencias 121.5 todo eso debería haber estado grabado. ¿Y por qué en el informe se indica que no hubo investigación posterior? ¿No fue investigación entonces el interrogatorio del Teniente Coronel Aleu? En este caso, ¿quién miente? Juan Ignacio Lorenzo Torres, que no tenía nada que ganar y mucho que perder contando lo que había vivido y expresando el informe se hallaba mutilado y no contaba la verdad? ¿O el Ejercito del Aire español, al que no le convenía reconocer que tres objetos sin identificar y que demostraban una capacidad tecnológica asombrosa habían violado impunemente el espacio aereo nacional, jugando con la seguridad de un vuelo comercial, sin darle siquiera tiempo a sacar un caza en Scramble? A todas estas interrogantes, yo no tengo una respuesta. ¿La tienes tu? Solo puedo darte un consejo. Reflexiona, consulta, bebe información de todas las fuentes que puedas. Y si puedes, investiga. Quizá así puedas desvelar el factor enigma que descifra este caso. Yo, por mi parte, ahora debo dejarte. Vuelve cuando quieras, que estaré encantado de recibirte y contarte más historias.Te recuerdo que puedes visitar mi web en elfactorenigma.com y si tienes algo que contarme puedes hacerlo a través de los comentarios de IVOOX, o de las redes sociales, buscando a Txelu Muñoz. Te deseo que hasta nuestro próximo encuentro seas feliz, y que jamás dejes de maravillarte ante el misterio.
Programa 1x01 El encuentro del vuelo IB-249
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Programa 1x01 El encuentro del vuelo IB-249
Publicado el 23/11/2019
¿Hola? ¿Hay alguien? ¡Me ha parecido escuchar un ruido! ¡Hola! ¿Qué tal? ¿Llevas mucho tiempo ahí? Estaba detrás revisando unos papeles. ¿Has llegado hasta aquí por casualidad? Bueno, ya que has venido, las normas de hospitalidad me hacen invitarte a una taza de caliente. Soy Txelu Muñoz y me gustaría darte la bienvenida a este pequeño rincón en el que paso las horas. No suelo recibir muchas visitas en este lugar. Aquí es donde me gusta pasar el tiempo leyendo, aprendiendo, curioseando… Quizá pueda compartir alguna de mis historias contigo. Tengo la filosofía de que todo lo que llamamos misterio, en el fondo no lo es. En realidad todo obedece a una o varias causas, aunque en este momento, ahora, como humanidad o como individuos las desconozcamos. Tomemos como ejemplo que hace unos siglos la circulación de la sangre era un misterio, que poco a poco fueron resolviendo entre René Descartes, Miguel Servet, William Harvey, y algunos otros. ¿Quién nos dice que dentro de un tiempo nadie descubrirá a qué causas obedecen los fantasmas o los ovnis? ¿O qué hace que tengamos premoniciones y que existan personas con ciertas sensibilidades inexplicables? ¿Qué son y qué provoca las posesiones y las abducciones? ¿Qué hay de cierto en las conspiraciones? ¿A qué responde el anhelo que se esconde detrás de la fe y las religiones? Todas y cada una de las incógnitas que nos plantean los misterios, tienen una respuesta que desconocemos pero que está ahí. Quizá el tiempo, las ciencias o la evolución, o quien sabe si la propia trascendencia que es en misma un misterio, vayan desvelando todos esos secretos. Esos secretos a los que yo llamo "El Factor Enigma". Mientras tanto, yo, pobre y mortal ignorante, solo aspiro a emocionarme con las cosas pequeñas que cada día nos rodean. Algunas me maravillan, otras me asombran. Las hay incluso que me aterran, y más de una me parece tan increíble que llego hasta a dudar de su veracidad. Hoy estaba asombrándome con un caso muy interesante. Como nos acabamos de conocer, puede que aún no sepas que el misterio que más llama mi atención es el de los OVNIs. Quizá sea porque en lo más profundo de mí, estoy plenamente convencido de que no se ven causados por un único Factor Enigma. Creo que dentro de nuestra ignorancia, hemos metido en un mismo saco distintos fenómenos, que en algunas ocasiones tienen cosas en común, y en otras son radicalmente distintos unos de los otros. Atrás quedaron las dudas de si los OVNIS existen o no. Para cualquier persona medianamente informada, es más que evidente y está sobradamente demostrado que existen. ¿Qué son los OVNIS? Ahí está la gran pregunta. Yo la formularía de otra forma… ¿Qué-s son los OVNIS? Piénsalo. Quizá algún día hablemos sobre ello. Como te decía hoy estaba revisando unos papeles referentes a un caso en el que el protagonismo recae en un objeto volador no identificado. Esos papeles son 4 folios que conforman el Expediente ovni 68 1104 del ejercito español, desclasificado por el Mando Operativo Aereo en 1.992. Sinceramente, no dice gran cosa, como muchos de los informes desclasificados: Apenas dos páginas de transcripción de la conversación por radio entre el Centro de Control aereo de Barcelona y el vuelo 249 de Iberia del día 4 de Noviembre de 1968. Nada especialmente reseñable. Pero según el comandante que gobernaba ese vuelo, lo importante ha sido mutilado de ese informe. El suceso me parece realmente alucinante, y de haber sucedido tal y como narra el principal testigo, a nadie le puede quedar duda de que aquello a lo que se enfrentó, era un objeto tecnológico, inteligentemente controlado. ¿De qué objeto se trataba? ¿Quién lo había fabricado y quién lo controlaba? He ahí el Factor Enigma de este caso. ----------------------------- El 4 de Noviembre de 1968, un caravelle con el indicativo IB 249, procedía en vuelo Londres - Alicante por la aerovía Bravo 31 . A los mandos el Comandante Juan Ignacio Lorenzo Torres, junto al segundo piloto Juan Celdrán García. En cabina les acompañaba el mecánico de vuelo José Cuenca Paneque. Alrededor de las 18:20, recibieron orden desde el centro de control de Barcelona, de abandonar el nivel 310 (31.000 pies) y descender a 280 (28.000 pies) para cruzarse con un vuelo de la desaparecida aerolinea British Caledonian. Acababan de servirles la cena, y la mala suerte quiso que a nivel 280 encontrasen turbulencias, por lo cual el comandante pidió al segundo que estuviese atento para localizar el tráfico que venía en dirección opuesta, y poder volver a la altitud inicial. Juan Celdrán observó una luz, pero no eran las luces de navegación del British Caledonian. Se trataba de una luz enorme, que se aproximaba a ellos a una velocidad endiablada y en rumbo de colisión. El momento vivido en cabina debió ser tan angustioso que llegaron a arrojar las bandejas de la cena. Aquel objeto imposible rompió todas las leyes físicas y legales de la aeronáutica: Se detuvo abruptamente a 10 metros del morro del caravelle y se mantuvo en esa posición durante un momento. Bueno, maticemos esto: El objeto no se detuvo. Teniendo en cuenta que la velocidad de crucero media del caravelle era de 600 km/ hora, el ovni voló en rumbo de colisión a una velocidad indeterminada, pero muy rápida, y sin transición aparente metió una marcha atrás exactamente a la misma velocidad que llevaba el avión. Cualquier diferencia, a esa distancia y a esa velocidad, hubiera supuesto el impacto seguro. Era evidente que ese objeto, fuese lo que fuese, maniobraba con inteligencia, además de con una pasmosa agilidad. Se trataba de una luz central del tamaño de un balón grande, y otras dos luces más pequeñas e iguales entre sí, a los lados. En el interior del foco central, pudieron observar una especie de conductos similares a venas, por las que circulaba un líquido o algo similar. Según palabras de Juan Ignacio Lorenzo Torres, podríamos compararlo con un ojo humano. Las luces a los costados tenían el mismo color azulado/cobrizo que la grande, pero no se observaban los conductos similares a venas. Nunca llegaron a saber a ciencia cierta si se trataba de un único objeto o eran tres que evolucionaban al unísono. Aunque posteriormente se supo que los radares militares habían detectado tres ecos diferenciados. De este documento se concluye que la cobertura radar del Centro de Control de Barcelona sólo alcanzaba las 60 millas. Pero la aeronave se encontraba a 100 millas de la aeroayuda VOR de Barcelona, por lo que en sus pantallas no podían ver nada. De todas formas, iban a consultar la cobertura radar militar nacional. También tocaron el timbre para llamar a la tripulación de cabina, y la azafata que entró se llevó un buen susto al observar las evoluciones del objeto. Pues enseguida esas luces comenzaron a jugar alrededor del avión como quisieron. Subiendo, bajando, acercándose, alejandose y trazando maniobras ahora rectas, y ahora parabólicas,… En cuanto el objeto volvió a estabilizarse frente al morro, y tras los intentos de comunicación por radio que no obtuvieron respuesta ni en español ni en inglés, el comandante probó a establecer un código con las luces de rodadura, de forma que un destello significaba "si" y dos destellos dignificaban "no". Increíblemente el objeto comenzó a responder a las interpelaciones del comandante intensificando y reduciendo su luminosidad. Confirmó que era un objeto tripulado, que provenía de nuestra misma galaxia, que tenía intenciones amistosas,… y así hasta aproximadamente 20 preguntas. Finalmente, tras unos 10 minutos de avistamiento, el objeto salió despedido en dirección a África, y el Caravelle tomó tierra en Alicante sin más novedad. Por ahorrarse problemas, la tripulación decidió no informar oficialmente de lo sucedido. ----------------------------- Vaya por delante que el comandante Juan Ignacio Lorenzo Torres era un reputado piloto que en el momento del suceso ya contaba con más de 20.000 horas de vuelo. Primero como Oficial de la Fuerza Aérea Española, piloto de combate en el Sáhara y Comandante de Iberia y que posteriormente llegaría a Director de escuela de aviación. Como curiosidad podríamos comentar el chascarrillo de que fue apodado como "el cabra" por don Juan Carlos primero, del cual fue compañero de promoción en 1959, en la academia General del aire en San Javier, Murcia. A pesar de que como he dicho, la tripulación del vuelo IB 249 tomó la decisión de no informar oficialmente de lo sucedido, la maquinaria del ejército comenzó a funcionar. Y es en este punto cuando el misterio OVNI, se viene a complicar con otro misterio intrínsecamente ligado a este: El de la teoría de conspiración que dice que los ejércitos y las altas esferas de los gobiernos nos ocultan información sobre los OVNIS. La mañana siguiente al suceso, el comandante volaba Alicante- Barcelona - Madrid. Al aterrizar en Barcelona, el conductor del vehículo follow-me que guía los aviones por las pistas de rodaje hasta el parking, le pasó un aviso: El Teniente coronel Antonio Aleu Padreny, responsable a la sazón de la Red de Alerta y Control en el area de Barcelona le convocaba a una reunión inmediata. Ante su sorpresa, el Teniente Coronel le interrogó profusamente sobre el encuentro OVNI del día anterior. Y a medida que el comandante Lorenzo Torres le iba dando información, la euforia de Aleu iba en aumento. Finalmente reconoció que la cobertura radar del Este español, con los radares de los escuadrones de vigilancia aerea Siesta, Samba, Kansas, y Embargo habían detectado tres ecos desconocidos, que durante un tiempo se movieron al unísono, pero posteriormente se dividieron en tres trayectorias distintas. Incluso el radar Bolero, en constantina, Sevilla, llegó a detectar los objetos. Su confirmación estuvo incluso documentada: Le mostró las tiras de papel en las que se mostraban los datos de radar. Juan Ignacio Lorenzo Torres tuvo la osadía de pedir una copia de aquellos datos, que ante su asombro, le fue entregada, con la única condición de que fuese discreto con el tema. A raiz de otro caso OVNI que se registró el 25 febrero de 1969 en un vuelo de Palma a Barajas, y en el que se vió implicado el mismo mecánico de vuelo, José Cuenca Paneque, el suceso del IB 249 saltó a la prensa. El teniente coronel Ugarte, que fue nombrado juez instructor para realizar el informe sobre el caso del vuelo Palma-Barajas, y otro militar, se presentaron en el domicilio de Juan Ignacio Lorenzo Torres en Madrid, y le solicitaron la entrega inmediata de "eso que usted tiene y nos pertenece". El comandante no pudo hacer otra cosa que entregarles los datos de radar, pues sabía que estaba en juego su carrera. ----------------------------- Volvamos a los papeles que yo estaba revisando cuando has llegado. Si, si, el informe desclasificado por el Mando Operativo Aereo en 1992. Si el ejercito disponía de la evidencia de esos contactos de radar, ¿Por qué no lo menciona en el informe? ¿Por qué en la documentación solo aparecen las conversaciones del vuelo con Control Barcelona, por cierto, incompletas? ¿Dónde están las conversaciones con Control Valencia? ¿Y con Kansas, el radar de Aitana, con el que Juan Ignacio Lorenzo Torres asegura que se comunicó? ¿Y por qué no aparecen registradas las preguntas del comandante Juan Ignacio Lorenzo Torres al objeto? Si fueron realizadas en la frecuencia de emergencias 121.5 todo eso debería haber estado grabado. ¿Y por qué en el informe se indica que no hubo investigación posterior? ¿No fue investigación entonces el interrogatorio del Teniente Coronel Aleu? En este caso, ¿quién miente? Juan Ignacio Lorenzo Torres, que no tenía nada que ganar y mucho que perder contando lo que había vivido y expresando el informe se hallaba mutilado y no contaba la verdad? ¿O el Ejercito del Aire español, al que no le convenía reconocer que tres objetos sin identificar y que demostraban una capacidad tecnológica asombrosa habían violado impunemente el espacio aereo nacional, jugando con la seguridad de un vuelo comercial, sin darle siquiera tiempo a sacar un caza en Scramble? A todas estas interrogantes, yo no tengo una respuesta. ¿La tienes tu? Solo puedo darte un consejo. Reflexiona, consulta, bebe información de todas las fuentes que puedas. Y si puedes, investiga. Quizá así puedas desvelar el factor enigma que descifra este caso. Yo, por mi parte, ahora debo dejarte. Vuelve cuando quieras, que estaré encantado de recibirte y contarte más historias.Te recuerdo que puedes visitar mi web en elfactorenigma.com y si tienes algo que contarme puedes hacerlo a través de los comentarios de IVOOX, o de las redes sociales, buscando a Txelu Muñoz. Te deseo que hasta nuestro próximo encuentro seas feliz, y que jamás dejes de maravillarte ante el misterio.
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